Causas, Diagnóstico y Tratamiento de la Eyaculación Prematura

No deberíamos llamar disfunción sexual a la eyaculación prematura de tipo primaria a pesar de ser la más frecuente en varones menores de 40 años, ya que la eyaculación prematura es un fenómeno natural propio de todos los mamíferos. Hay una definición consensuada internacionalmente: “Dificultad para ejercer un adecuado control sobre el reflejo de la Eyaculación“.

Desde el punto de vista de Psiquiatría, El DSM-IV-TR (APA, 2004) la define como “Eyaculación que ocurre con mínima estimulación sexual, antes, durante o poco después de la penetración, y antes del deseo del paciente“.

Hay dos tipos de eyaculación prematura:

  1. Eyaculación prematura primaria: Es la que se presenta desde las primeras relaciones sexuales.
  2. Eyaculación prematura secundaria: Siempre se debe a situaciones secundarias motivadas por problemas de otras disfunciones.

Causas y Diagóstico de la Eyaculación Prematura

Causas de la eyaculación prematura

Origen psico-emocional:

  • Ansiedad.
  • Respuesta condicionada, práctica mal aprendida.
  • Dificultad para percibir las sensaciones pre orgásmicas, que permitan parar la actividad, para reiniciar al desaparecer estas sensaciones.
  • Problemas en la relación con la pareja, conflictos interpersonales no resueltos.
  • Miedo al fracaso por coitos anteriores con rápida eyaculación.
  • Existencia de otras disfunciones sexuales como la disfunción eréctil.
  • Efectos adversos de medicación psicotrópica.

Factores orgánicos

  • Algunas enfermedades como prostatitis, vesiculitis, hipertiroidismo.
  • Hipersensibilidad del glande.
  • Algunas enfermedades degenerativas y/o neurológicas donde puede estar alterado el reflejo bulbocavernoso: esclerosis múltiple, neuropatías periféricas, procesos medulares extensivos, ACV, etc.

Diagnóstico de la eyaculación prematura

El diagnóstico de eyaculación prematura se basa fundamentalmente en la historia clínica que realiza el profesional médico que realiza la visita. No suelen ser necesarias pruebas de laboratorio o exploraciones neurofisiológicas, aunque siempre pueda ser conveniente el realizar alguna prueba relacionadas con la sensibilidad. Por ejemplo, se suele utilizar un medidor de sensibilidad, aunque no es muy fiable. Es fundamental el realizar una historia clínica detallada y especialmente la anamnesis nos orientará a posibles disfunciones de tipo eréctil que sean responsables de una eyaculación prematura  secundaria.

Cuando la naturaleza es de tipo primaria es fácil su identificación, si el paciente es joven, ya que no se suele acompañar de ningún otro tipo de disfunciones. En cambio cuando el paciente es más mayor, por encima los 50 años, a menudo se suele acompañar de problemas con el mantenimiento de la erección y esto genera que a veces se identifique como más importante y preocupante que la propia eyaculación prematura, que acaba pasando a un plano secundario.

Factores a evaluar en el diagnóstico:

  • Si sucede en todas las relaciones o en determinadas ocasiones. Fecha de inicio, frecuencia con que se produce.
  • La relación con parejas concretas, la naturaleza y frecuencia de la actividad sexual.
  • Indagar sobre problemas emocionales, cómo lo vive y cómo afecta a su pareja.
  • Factores de riesgo, intervenciones, tratamientos farmacológicos, etc. que puedan afectar a una buena relación sexual.
  • Evaluar al paciente psicológicamente (relaciones familiares en su infancia, malos tratos, agresiones sexuales, autoestima, etc.)
  • Experiencias sexuales tempranas del paciente, masturbaciones, primeras relaciones en pareja, prisas en el acto sexual, etc. Por ejemplo, el adolescente sorprendido durante la masturbación y reprendido por ello, intentará en lo sucesivo, acabar pronto, para no ser  descubierto de nuevo y adquiere así, una técnica mal aprendida (la rapidez se vuelve un hábito).
  • Formas de estimular a la pareja, tiempo que precisa para llegar al orgasmo.

Existen cuestionarios validados que pueden ser útiles. El índice de eyaculación precoz es una herramienta útil para evaluar el grado de control, angustia y satisfacción relacionado con ella.

No hay estudios suficientes para determinar cuál es la prevalencia real en nuestro medio. Hay varios estudios que la  sitúan entre el 14 y el 30% de varones adultos (Lindau ST, 2007; Laumann EO, 2005; Nicolosi A, 2004). El Estudio Global de Actitudes y Conductas Sexuales (GSSAB), indica que aproximadamente es del 30%. No obstante la realidad es que la eyaculación precoz afecta a un porcentaje mucho más alto de adultos y que además podría variar de forma importante, según el tipo de razas.

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