Enfermedad Cardiovascular y Disfunción Eréctil

Cada vez es más evidente y la experiencia médica así lo demuestra, que la disfunción eréctil es debida a un trastorno vascular en la mayoría de pacientes. Debemos entender el concepto de trastorno vascular, como una disfunción del endotelio de los vasos que se daría como paso inicial en el proceso de aterosclerosis y que afecta a la mayoría de territorios vasculares en los que están incluidos la circulación del pene y de las coronarias.

Podríamos decir pues, que la disfunción eréctil es un indicador de la enfermedad coronaria inicial. La aparición de una disfunción sexual puede considerarse un marcador de una enfermedad vascular sistémica sub-clínica y se ha observado que avisa de posteriores episodios cardiovasculares. Su identificación y tratamiento precoz, puede ayudar a tratar factores de riesgos y trastornos asociados a problemas vasculares mayores.

Es conocido que existe una función sexual deficiente en pacientes que sufren algunas enfermedades determinadas, especialmente aquellas enfermedades con una alta afectación vascular, como la enfermedad coronaria, la diabetes que afecta profundamente los capilares y territorios extensos vasculares, la enfermedad cerebro-vascular, la enfermedad arterial periférica y la hipertensión.

Nosotros nos referimos a lo que conocemos como la triada fatídica, que es la conjunción en un mismo paciente de hipertensión arterial, diabetes Mellitus tipo II y la Hipercolesterolemia. Esta triada está directamente relacionada con problemas de disfunción eréctil y está claro que producen una afectación vascular a nivel generalizado.

Disfunción Eréctil y Enfermedad Endotelial

En un paciente que presenta disfunción eréctil, debemos pensar en la disfunción endotelial como un punto clave, especialmente  en las fases iniciales de la enfermedad. En fases posteriores valoraremos el deterioro del flujo arterial en arterias hipogástricas/pudendas, además de posible fibrosis cavernosa y /o hipoxia que son causa de disfunción sexual.

En estudios realizados con un grupo de pacientes con disfunción eréctil pero sin factores de riesgo cardiovascular y otro con factores de riesgo, se evidenció en la exploración con doppler una alteración en el grupo primero no así en el segundo. En otros estudios la dilatación medida por flujo de la arteria humeral así como la vasodilatación producida por nitroglicerina, fueron significativamente inferiores en el grupo con disfunción endotelial en comparación con los pacientes sin disfunción endotelial. Esto mostró que estos pacientes con una menor dilatación padecían una enfermedad vascular periférica generalizada. Estos y otros estudios evaluados conjuntamente confirman el papel de la disfunción endotelial como anomalía vascular de inicio en la disfunción eréctil.

Hay evidencias de que el tratamiento de los factores de riesgo asociados a la disfunción endotelial puede producir una mejora e incluso a una resolución de la disfunción eréctil, motivada por la mejora de las condiciones del endotelio.

  • Los cambios en el estilo de vida, además de la dieta y la actividad física, mejoraban o incluso revertían la enfermedad endotelial.
  • Eliminar la obesidad, dejar de fumar y mejorar el control de la glicemia, estaba directamente relacionado con la mejora en la actividad sexual.
  • La reducción del colesterol y de los lípidos hemáticos mejoró e incluso normalizó la actividad sexual, en un grupo de pacientes estudiados y esto demostró que cuanto antes se empieza el tratamiento de  los factores de riesgo y cuanto menor es el número de estos factores, mejor es la respuesta farmacológica al tratamiento. El efecto beneficioso de las estatinas es claro en este grupo de pacientes.
  • Es también fundamental, al mismo tiempo, evitar fármacos que han demostrado una interferencia con la función sexual como algunos betabloqueantes, diuréticos y  antidepresivos, que deben ser sustituidos por otros que no afecten la función sexual.

Así pues, a todo paciente que consulte por una disfunción sexual se le debería efectuar una evaluación cardiológica y aplicar un tratamiento adecuado para control de los factores de riesgo.

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