Situaciones en las que el Tamaño del Pene sí importa

Todos los hombres en un momento determinado se interrogan sobre el tamaño de su pene. Esto es un fenómeno natural y consustancial a la educación y al entorno social que nos rodea. Sociológicamente, el pene (en antropología y sociología “falo”) es la parte del cuerpo masculino que representa la masculinidad, la fuerza y el estandarte de la propia identidad del hombre. Todos conocemos las infinitas referencias que hay con respecto al pene, por no decir las infinitas manifestaciones artísticas, literarias y vulgares que se producen de forma continuada sobre el miembro masculino.

El ego y la autoestima del hombre son directamente proporcionales a su masculinidad y está unida a su conformación peneana. En este sentido, podemos decir que el tamaño sí importa puesto que la autoestima masculina está intrínsecamente ligada al tamaño. Es difícil precisar cuál es el tamaño estándar del pene si es que lo hay, ya que en este sentido, hay mucha leyenda urbana al respecto. También son frecuentes los tópicos relacionados con las razas, con las culturas incluso con el entorno social en el que nos movamos.

¿Qué ocurre cuando consideramos que nuestro pene es pequeño?

En general, existe un sentimiento de frustración encubierta ya que no me atrevo a decir que sea de complejo, aunque en algunos casos extremos lo sea. Cuando se encara una relación sexual por primera vez siempre existe un componente de inseguridad, si consideramos que nuestro pene no tiene el tamaño que creemos que debería tener. Este hecho de forma inconsciente nos está marcando un comportamiento frente a esa relación que, afortunadamente, compensamos con otras actuaciones.

En estos casos, la relación con la pareja y la respuesta de la misma nos marcarán definitivamente y definirá nuestra posterior conducta sexual y, especialmente, el que se incremente nuestra tolerancia o frustración respecto al tamaño. Ante esta situación, debemos afirmar que el “tamaño sí importa”.

¿Qué podemos hacer si queremos que nuestro pene aumente?

Existen algunos tratamientos no quirúrgicos que se utilizan para conseguir agrandar el pene. Algunos investigadores, preocupados porque un número elevado de hombres buscan formas y sistemas no probados científicamente y que pueden ser potencialmente peligrosos, hicieron una revisión de la bibliografía médica para intentar dilucidar si los métodos populares no quirúrgicos podrían tener una base seria y fiable. Se revisaron cinco estudios basados en cirugías sobre 121 hombres y otros seis estudios donde no se utilizaron técnicas quirúrgicas con 109 hombres y que fueron publicados entre 2000 y 2009. Se revisaron diferentes métodos y los investigadores encontraron que los extensores de pene, que alargan el órgano en un periodo de utilización de varios meses a través de la tracción, son los métodos más eficaces, entre los no invasivos, para aumentar el tamaño del pene.

Los métodos quirúrgicos no resultan eficaces y, además, no están exentos de efectos secundarios. Sin embargo, una experta como la Dra. Elizabeth Kavaler, Uróloga del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York, apuntó que los problemas funcionales que resultan de afecciones como los defectos congénitos o la cirugía para el cáncer de próstata podrían beneficiarse de la cirugía del pene, pero que esos casos no son usuales.

Otro especialista como el Dr. Paolo Gontero, y que fue uno de los expertos que realizó la revisión bibliográfica, señaló que los urólogos constantemente reciben consultas de hombres preocupados por el tamaño de su pene, a pesar de que la mayoría son de tamaño promedio, con una longitud de 2.5 a 10 centímetros en estado de flacidez.

La mayoría de hombres que no están conformes con el tamaño de su pene tienen problemas sexuales relacionados, incluso si las dimensiones de sus penes están dentro del rango de la normalidad. Esto se conoce como “pene dismorfofóbico”. La dismorfofobia “es una afección en la que hay un defecto imaginario en la apariencia física”.

Autor: Dr. Juan Lao

Fuentes consultadas: Paolo Gontero, M.D., associate professor, urology, University of Turin, Italy; Elizabeth Kavaler, M.D., urologist, Lenox Hill Hospital, New York City; E. Douglas Whitehead, M.D., director, New York Phalloplasty, and associate clinical professor of urology, Albert Einstein College of Medicine, New York City; April 2011, British Journal of Urology International

 

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